viernes, 3 de agosto de 2012

Rabbit Hole, trailer

http://www.youtube.com/watch?v=K9iJH2P96dM

Lo que se juega en la pérdida de un hijo; primera parte.


Carolina Martínez

¿Qué es lo que genera en el sujeto la pérdida?... pérdida de aquel objeto amado, en el cual se deposito una serie de afectos, que al irse deja un vacío irremplazable. 

Tomo esta pregunta para pensar en el momento en que un hijo se pierde. Qué es lo que deja y se lleva un hijo que ha muerto, cómo se vive en los padres la pérdida de ese hijo, y cómo con ello no existe un significante que hable de la situación de un padre o madre que ha perdido a un hijo, a diferencia del hijo que es ubicado como huérfano, cuando llega a estar en una situación de pérdida de uno de los padres.

                En este ocasión abro más preguntas que respuestas, ya que en un intento de querer dar respuesta a esto, siempre se esta sujeto al error, o al vicio de las  horribles generalizaciones, y  a pensar que se puede plantear como una especie de DSMIV REMASTERIZADO una lista de efectos que generan la muerte de un hijo en los padres. Con esto regreso a la frase repetitiva y de cajón (sin el afán de demeritarla) del mundo psi, “caso por caso”, aun aunque esto nos lleve a más incertidumbres y dudas, con respecto a cómo es que llega a vivir un sujeto, en específico alguien que se posiciona en el lugar de padre o madre, la muerte de un hijo.

                Antes de continuar con este escrito, me detengo a recomendar una película que me vienen a la mente para seguir pensando en dicho tema: Rabbit Hole.

martes, 31 de julio de 2012

La enfermedad como goce, Olga Granados


¿Es mío mi cuerpo o está consagrado al goce del Otro, de un Otro significante y de la ley que me despoja de esta propiedad que sólo puede ser mía si la arranco de la ambición y del capricho del Otro?

Tomando a Jean Baudrillard


"Tiempo atrás, el cuerpo fue la metáfora del alma, después fue metáfora del sexo, hoy ya no es la metáfora de nada, es el lugar de la matástasis, del encadenamiento maquinal de todos sus procesos, de una programación al infinito sin organización simbólica, sin objeto trascendente, en la pura promiscuidad por sí misma que también es la de las redes y los circuitos integrados […] Y es posible que nuestra melancolía proceda de ahí, pues la metáfora seguía siendo hermosa, estética, se reía de la diferencia y de la ilusión de la diferencia. Hoy es la metonimia […] se instala en la desilusión de la metáfora".

lunes, 30 de julio de 2012

Pensando las afecciones somáticas...

                                                                                                                                       Carolina Martínez

Katia Weissberg, en su artículo Los caminos del dolor, retoma a Piera Aulagnier, la cual menciona que el proceso de apropiación de las sensaciones por parte del sujeto se inicia  a partir de un momento de identificación entre madre y niño, que se da por vía de la emoción. Entendida como expresión de los afectos, como la "manifestación subjetiva de los movimientos de investiduras libidinales", la emoción tiene un valor privilegiado en la construcción del cuerpo psíquico del niño y de sus afectos porque se transmite de cuerpo a cuerpo; las emociones maternas percibidas por el niño a partir de sus manifestaciones orgánicas constituyen su fundamento psíquico. 

            Si bien es cierto que la figura de la madre será una parte importante en la constitución subjetiva del bebé, también tendrá que pensarse la forma en que la figura del padre empieza a hacer su aparición, y cómo es que la madre le abre el paso al mismo, para que empiece a tomar su lugar; ya que dependiendo de su propia historia, fantasmas, la relación con su propio padre y madre, entre otras cosas, la nueva madre le irá dando un lugar al padre, y ello impactará sobre el lugar que el propio hijo le vaya dando a este.

            Todo lo anterior lo planteo, para cuestionar el impacto que tendrá en la constitución subjetiva, el que la madre, no le dé un lugar a la figura del padre, y con ello, ella abarque de manera “omnipotente”, toda la atención del hijo.

viernes, 27 de julio de 2012

Extracto del libro Madre Loca, Francoise Davoine


Preciso compartir este fragmento de Davoine, para pensar el psicoanálisis, y pensarnos en él.


...
El psicoanálisis, una tradición oral
Tal era entonces su sentencia. Era inútil que el psicoanálisis disfrazara su herencia bajo montones de escritos, no podía renegar de sus orígenes orales y de la tradición de los burlones, de los tontos, de los torpes y de los otros “vencedores de la feria”.
-          ¿Cómo dice?
-          Charlatanes, si prefiere.
También reconocían para sí a ese gran loco Lacan. Él habría dicho textualmente que “el psicoanalista no debe dudar nunca en delirar”. Me sublevé:
-          ¿De dónde sacaron eso?
Número 1 lo tenía de primera mano; el maestro incluso habría dicho a sus discípulos:
-          “Si hubiera sido más psicótico, probablemente habría sido mejor analista. En cuanto a ustedes, sean más naturales en lugar de encoger el cuello, tampoco se sientan obligados a estirarlo. Incluso como bufones, están justificados a serlo. Mírenme, soy un payaso, tomen ejemplo de eso y no me imiten.”
Sensible argumento de autoridad, lo acusé de crimen de anacronismo.
-          Es inútil continuar con este diálogo. Si algún día lo cuento ningún historiador me tomará en serio. Por otra parte, en vuestro tiempo no existían estos hospitales, me lo dijo un especialista, dije muy segura de mí.
Número 1 suspiró cansadamente:
-          Ya sabemos todo eso. Foucault también es de los nuestros, si era eso lo que le molestaba, y otros stars de su Escuela. Entre otros, ese filósofo farsante…A falta de torcerle el cuello a las contradicciones del sistema encontró el de su mujer, más fácil de apretar. En cuanto a este lugar de asilo, volveremos, no se preocupe, haciéndonos los locos en la vía pública: ¡artículo 122 bis¡
En ese momento Madre Loca proclamó que era suficiente por hoy.
-          ¿Y si le ofrecemos una última farsa? Intentó Número 1, la de “los que despiertan a los gatos que duermen…”
Sonriendo por primera vez, Madre Loca hizo la señal de partida con el brazo. En el portal se detuvo y me lanzó una mirada de reojo:
-          “Si quieren saber por qué estoy aquí, mírenme, soy cornuda, corneadora, cavilosa, cascarrabias, casqueada, arrogante, desordenada, con los locos graciosa y enfadosa, mordaz, maliciosa, cáustica, deslenguada, madre y nodriza de discordias, ando por todos lados ultrajando, ultrajante en cada hogar, laboriosa contra razón, razonable en hechos odiosos, odiando las cosas establecidas…
A punto de desaparecer, cambio de idea:
-¡Cita aquí mismo!
En el momento preciso que ella no precisó, contando con mi exactitud. ¡Y con que no cambiara mis hábitos! Ella no toleraría un instante más verme sentada en mi banco, pasiva, mirando con largavistas la locura del mundo, apta justamente para garabatear esos escritos que habían estado en el origen de su rutina.
Con esas palabras me dio la espalda, arrastrando a sus sujetos más allá del portal donde se desvanecieron tan bruscamente como habían desaparecido.
Yo también estaba harta de locura. Sin darme cuenta de que ya obedecía su orden me levanté y me dirigí a la puerta del servicio para despedirme, muy segura de que no volvería a poner los pies allí.

...

jueves, 26 de julio de 2012

Pensando a S. Bleichmar



Silvia Bleichmar, plantea en su libro La construcción del sujeto ético,  "el autoerotismo marca simpre los inicios de la simbolización". Lo anterior lo tomo para pensar lo que pasa al subjetivar a un bebé, en donde no solo contará la satisfacción de sus necesidades básicas, sino toda la serie de actos que las figuras cercanas al bebé provean, desde los afectos, lo cual permita que ese bebé se vaya estructurando. Y donde el psiquismo de esos adultos que estan a cargo del bebé, jugará un papel crucial en el entretejido psíquico que se irá formando en ese pequeño.